lunes, 30 de marzo de 2009

Segundo Ensayo

Desde la aparición de la Biblia como texto escrito, se han realizado gran cantidad de estudios correspondientes a las escrituras. Se han presentado diferente análisis de cada uno de los libros que la componen, tratando de enfocarse en el análisis total del contexto en que se generó el documento, así como analizándo palabras o frases utilizadas en el libro. Dichos análisis, han generado una pluralidad de significados ya que, al realizarse un análisis subjetivo, cada persona tiene una forma de decodificar el texto. Una de las frases más comentadas de la Biblia, debido no sólo a su sencillez, sino a la fuerza del mensaje, es la frase dicha a Moisés, durante la presentación de los mandamientos por parte de Dios: "Yo soy el que soy". En mi opinión, existen diversas formas de analizar dicha frase, las cuales serán presentadas a continuación.
La primer forma de analizarlo, viéndo dichas palabras desde un punto de vista teológico mas a su vez racional, corresponde al proceso de creación de un objeto. Tomando una perspectiva tanto científica como religiosa, se ha establecido que una invención siempre es nombrada por parte de su creador. Así como los creadores de cualquier objeto patentan un nombre a su invención, se dice en la Biblia que Dios creó el cielo y la tierra, los animales y el primer hombre y mujer, los cuales nombró él mismo debido a ser su creador. Debido a esto, la frase yo soy el que soy implica que Dios no tiene un nombre propio definido, ya que, no existe ningún ente superior que lo haya creado a él, sino que su creación se generó de forma espontánea. En otras palabras, no puede nombrarse algo que no ha sido creado.
Una segunda forma de analizar la frase se enfoca más en el sentido autoritario de Dios como ente controlador sobre la humanidad. Una de las características más importantes que debe tener cualquier figura de autoridad, es el respeto que pueda infundir a las personas subordinadas a dicho poder. Existe una sensación de incuestionabilidad en la frase dicha por Dios, ya que la consulta de Moisés sobre quién era podía verse como una especie de cuestionamiento, no sólo a Dios, sino a la credibilidad de los mandamientos que estaban siendo impuestos en el momento. Por éste motivo, Dios deja muy claras las reglas del juego a Moisés, estableciendo que no existía ninguna necesidad de brindar un nombre o presentarse ante Moisés para que éste supiera que Dios era un ente superior a los humanos.
Finalmente, se podría decir que la frase dicha por Dios, se puede tomar como una presentación como un ser único e inigualable. No exise una comparación o relación que se pueda hacer entre Dios y algo más por lo que cualquier representación gráfica o verbal que se hubiera realizado no sólo hubiera sido inútil, sino también incomprensible por parte de los seres humanos.
Como se dijo al inicio de éste documento, éstas opiniones son muy personales y pueden diferir enormente del pensamiento de gran parte de personas. Al realizar la consulta a varias personas con respecto a ésta frase, todas brindaron un punto de vista profundamente religioso, sin embargo, sin mucho contenido, ya que la opinión común se enfocaba en que Dios es Dios, y por lo tanto no había necesidad de una explicación mayor, sin embargo, al igual que con todos los temas relacionados con la Biblia, nunca existirá la verdad absoluta, más bien, gran cantidad de teorías que se pueden generar a partir de lo escrito en éste libro.

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